sábado, 12 de septiembre de 2009

Cadáveres exquisitos

Se trata de un juego colectivo, una técnica por medio de la cual se ensamblaban un conjunto de palabras o dibujos; usada por los surrealistas en 1925 cuya idea la tomaron de un antiguo juego de mesa llamado "consecuencias" en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.

Los cadáveres exquisitos (en francés: cadávre exquis), se realizan entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. Cabe aclarar que la modalidad de este ha evolucionado y en la actualidad existe más de una manera de jugarlo, pero lo más sensato es que uno tendría que saber que función sintáctica debe cumplir su aportación al introducir una palabra (tal vez con artículo o más de una también).

Al parecer el nombre surgió cuando fue jugado por primera vez, la frase a la que se llegó fue: “Le cadavre exquis boira le vin noveau”, (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo(o vino joven)). Lo que se busca es combinar cosas de una idea agregando elementos que pueden o no pertenecer a la realidad. Los teóricos y asiduos al juego sostenían que la creación, en especial la poética, debe ser anónima y grupal, intuitiva, espontánea, lúdica y en lo posible automática. De hecho, muchos de estos ejercicios se llevaron a cabo bajo la influencia de sustancias que inducían estados de semiinconsciencia.

Nicolas Calas (vanguardista suizo) sostenía que un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente de la personalidad colectiva (del grupo que lo creó). Max Ernst denominó al cadáver exquisito "contagio mental", observó que el juego funciona como un “barómetro” de los contagios intelectuales dentro del círculo de los creadores.

En lo que a mi respecta, luego de haber armado esta reseña de la Wikipedia y diminutos apuntes extraídos de unos simpáticos recuerdos; conocí esta práctica gracias a mi profesora de “Literatura, arte y sociedad”, que en el 2004 cayó a la clase con el tema y nos hizo jugarlo entre todos. Nadie entendió absolutamente nada, a la gran mayoría no les interesaba este tipo de cosas; pero la emoción con la que ella se dispuso a realizar esta experiencia nos hizo ignorar, con unos compañeros con los que supe entenderme(o mas bien fuimos cómplices de la quemadura de cerebro que tanto disfrutamos en esos tiempos), el desinterés de los demás (en realidad eran personas fácilmente ignorables). Luego de esa clase comenzamos a practicar este juego en algunos ratos “libres” que nos dimos en ese año de la secundaria (era eso o escuchar a gente hablando de la marca de ropa que usaba); además nos entretenía.

El resultado, muchas veces sin ninguna coherencia aparente, reflejaba algunos puntos en común y evidenciaba las diferentes perspectivas con la que cada uno asumía un papel. Demás está decir que esto es un juego, una forma más de expresión, con la particularidad de ser en conjunto, y para realizarlo realmente hay que disfrutar del uso de la creatividad y los experimentos con el inconciente.

Por suerte (mejor dicho por elección) siempre conservé esas hojas en mi carpeta casera de Nirvana que luego regalé, pero esa es otra historia, la cual también puede ser tomada como un cadáver realmente exquisito…

En esos divagues salieron cosas cómo estas (no son estrictos cadáveres exquisitos, pero tuvieron la misma mecánica y objetivo):

- “Filosas guitarras tomarán sin alas tu pelo temperamental”.

- “El espacio entre dos flores desorbitadas ejecutan la docena sucia”

- “El gato jamaiquino no sabe que con hojotas tiene garantía de por vida”.

- “Plátanos en la vereda con olor a hospital”.

- “La bala juega con el limón eficaz y sabe comportarse como tal, sin R y sin B”.

- “Las rojas ventanas no dejan girar a los valles solubles”.

Sólo hasta ahí voy a llegar porque todas las demás son realmente impresentables, me quedo con esas, a las que les tengo cierto cariño.