miércoles, 23 de septiembre de 2009

Como un capítulo de la novela de las 2 de la tarde...

Estos personajes pertenecen a la ficción.Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia.


Escenario natural

Sin alas que hicieran sombra sus aves fueron testigo;

Hablando bajito y lento buscaba un rincón tranquilo.

Me habría salvado en un cuento sentándome allí a llorar,

Sentí al sol retirarse pero no lo vi bajar.

Frente al reflejo del agua me quedé inmóvil, frío;

La tarde arrojó un pensamiento inquieto, cruel y aguerrido.

Enjaulado en esa pena también encerré un placer,

El hábito del cobarde que no piensa en aprender.

En ese instante: el silencio;

Ella se acercaba a mí

Quiso tomarme la mano y no se lo permití.

Su figura y su mirada coordinaron en un gesto,

Y una dudosa tristeza pronto volaría el viento.

Expresando su amargura llevando las manos al pecho,

Me gritó que no tomara su historia como otro lamento;

Que sus actos fueron nobles y su querer sincero,

Que sólo habia mentido para justificar sus celos,

Que mi amor ya no era el mismo y ni siquiera la quería,

Que me empeñaba en dejarla y que sólo ella sufría,

Que buscaba mil excusas inventando una traición,

Para poder irme en brazos seguro que de otro amor.

Me encarceló su cinismo,

Mi enojo se hizo presente;

Cómo no huí al conocerla, existiendo tanta gente;

Cambie un comentario hiriente por una mirada fría

Y comencé mi descargo ante tanta hipocresía:

“Necesitamos crecer con un inmenso deseo

Y elegimos lastimarnos en vez de sernos sinceros,

Yo interfiero en tus planes así como vos en los míos;

Sólo somos el cariño que nos damos, ya tan frío,

Sólo estamos atados, cargando con un peso ajeno

Y a echarle la culpa al otro lo tomamos por consuelo

Ya nada de la chica que amo puedo sentir hoy en vos

Sólo a alguien que se preocupa por hacer llorar su voz”.

Sumida en nuestra vergüenza

Su rostro me dio la razón,

Lo que ahora tenía en manos era el propio corazón,

Sólo dijo muy tranquila una frase de perdón

Y reincorporó su discurso al cual yo le dije adiós;

Dejé en sus manos un beso y un llanto ahí se asomó;

Acaricie su cara, sus labios y ella también lloró.

Alcé la vista hacia el mar y terminaba en el sol,

Ya estaba llegando la noche que el día no imaginó;

Esa marea, su espuma, esa luna y ese amor

Sabrán qué pasó después y si todo terminó.

1 comentario:

  1. Que liindoo!!.Pero a quién le pasó eso??eh?cuente cuente jejeje.
    Lo ;)

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